Ensaladas para el verano
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Ensalada
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Ensalada
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Ensalada
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Desorden alimenticio
Si cerramos los ojos podremos imaginarnos a la perfección la siguiente situación, y más de uno seguramente se sentirá identificado. Vacaciones, tiempo libre y ¡a comer! Al salir de la cama, se suele desayunar en casa con unas ricas medialunas recién horneadas, mientras se preparan las heladeritas y las canastas para llevar a la playa y pasar allí todo el día; aunque a juzgar por la cantidad de comida que llevamos, en realidad se podrían pasar unos cuantos días más en la playa. Con el correr de la mañana, comienzan a invadirnos las tentadoras ofertas de los vendedores ambulantes o los aromas de algún bar. Así nos entregamos al choclo con manteca derretida, a unas rabas acompañadas por un clericó bien frío o una buena porción de papas fritas.
Luego llega el almuerzo que consiste generalmente en sándwiches de salame y mortadela (u otros fiambres) siempre repletos de mayonesa o manteca, tartas, empanadas de jamón y queso, de espinaca, de humita o lo que sea.
Bien lejos de terminar la comilona, a media tarde continúa la ronda de mate con galletitas dulces, bizcochos de grasa o algún churro.
Al llegar a casa, el aire de mar parece mantener abierto nuestro apetito, y allí uno continúa con un mate con otra vuelta de facturas o, si es un poco más tarde, la ocasión requiere una buena picada. Por último, a la hora de la cena llega el gran asado y postre, todo acompañado por una buena dosis de alcohol. Uno tras otro van pasando los días en la playa y la escena se repite.
Si esto ocurriera ocasionalmente no traería ningún inconveniente a nuestra silueta, pero si se repite a diario durante todas las vacaciones, entonces tenemos un problema.
Al terminar nuestro descanso anual nos damos cuenta de que tenemos un par (¿solo un par?) de kilos de más. La causa: el consumo excesivo de calorías y una menor actividad. Para evitarlo, se debe prestar atención a qué tipo de alimentos debemos privilegiar y cuáles deberían ser consumidos de manera esporádica.
Por eso hoy te presentamos otro personaje del verano...¡las ensaladas! son uno de los platos estrella en la época de calor y se presentan en innumerables combinaciones: con pasta, de frutas o verduras? y con aderezos diversos como el yogurt.
Además de ser un plato muy fácil de preparar, otra de las ventajas es que, en función de los ingredientes que se incluyan, pueden constituir un sabroso plato único.
La ensalada a base de frutas, servida al principio de las comidas, es una opción que refresca y aporta un cierto toque exótico. Tan sólo hay que tener en cuenta que, si se incluyen bananas o manzanas, conviene rociarlos con jugo de limón para que no se oxiden, porque esto pasa cuando la fruta entra en contacto con el aire.
Un protagonista del verano es el melón que, combinado con tomates cherry, jamón y unas hojas de albahaca fresca constituye una fresca ensalada, condimentada con una vinagreta con jugo de limón. Una variante es la sandía con queso feta y atún. La manzana, en cualquiera de sus variedades, es la opción más recurrente, especialmente en ensaladas a base de hoja verde, ya que realza el sabor. Por ejemplo, mezclada con lechuga, endibias y maíz y condimentada con vinagre , aceite de oliva y miel. Las paltas suelen ser otro ingrediente muy utilizado y resultan exquisitas con tomate y cebolla y aceite de oliva.
De arroz y pasta
El
arroz suele emplearse también como base de ensaladas. Admite
numerosas combinaciones desde cocido y frío mezclado con
cebolla, apio, orégano, pimienta, aceite, vinagre y sal,
o bien en una fuente rodeado de cebollas, tomates partidos en
rodajas, pimientos en tiras, aceitunas y espolvoreado con
perejil y ajos picados, sal, aceite y vinagre batido.
La pasta es otro alimento muy nutritivo que resulta especialmente suculento en forma de ensaladas. Su sabor neutro admite todo tipo de aderezos y acompañamientos y ofrece muchas posibilidades. Puede presentarse combinada con tomates, berenjenas o mezclada con atún desmenuzado, pimientos, nueces, trozos de manzana y huevos duros.
Otra opción es poner queso mozzarella en tacos pequeños con tomates y anchoas y unir todo a la pasta, aceite y espolvoreado con orégano.
Ciertas variedades de algas se incluyen como ingrediente al preparar ensaladas y como acompañante de pastas, por su sabor fuerte y su textura tierna. El nori, el alga que se emplea para envolver el sushi, cortada en tiras finas, aporta un sabor exquisito.
Estas combinaciones refrescantes no tienen por qué hacernos dejar de lado la tradicional lechuga. Ésta es una planta hortícola que se cultiva desde tiempos remotos. Los cambios en los hábitos de consumo de la población han hecho que se desarrollen nuevas variedades y se introduzcan en el mercado nuevos tipos en formas, texturas y colores que permiten su cultivo a lo largo de todo el año. Al utilizar un tipo u otro de lechuga es preferible elegir entre las variedades de temporada, que contribuirán a que las ensaladas que elabores sean, además de diferentes, más sabrosas que si adquieres las de cultivo en invernadero. Se distinguen la invernadero, redonda con aspecto de repollo y un color más claro, hojas finas, mantecosas y lisas. Tiene un sabor delicado pero intenso. También se la conoce como lechuga francesa o Boston. Por otro lado se encuentra la batavia, variedad de lechuga con repollo similar a la francesa, de hojas verdes abullonadas que pueden tornarse rojizas en los extremos. Tiene un sabor ligeramente ácido que combina perfectamente con quesos y frutos secos. Sin embargo, a la hora de preparar ensaladas, es mejor mezclarla con otras lechugas.
Además, el mercado te ofrece variedades como la sabrosa maravilla, similar a la romana, pero más corta y crujiente o la lechuga iceberg, con forma de repollo y hojas grandes, ideal para cualquier tipo de ensalada por su sabor suave y fresco. Es muy rica en calcio y se aprovecha prácticamente entera.
También existen otros tipos que se pueden cultivar en cualquier época del año como la romana, también conocida como oreja de burro: esta es la más habitual, una lechuga de tronco ancho y hoja larga de color verde oscuro, gruesas y crujientes, con un cierto punto amargo y forma poco apretada, ideal para cualquier tipo de ensalada así como para elaborar salsas o purés. También existe la versión miniromana, similar pero de menor tamaño.
Son variedades que se emplean con frecuencia en los platos innovadores de la cocina moderna, como el caso de la italiana lollo rosso, una original lechuga rizada, de llamativo color rojizo y sabor amargo que resulta muy sabrosa; o la variedad hoja de roble, con puntas rizadas y tonos que oscilan entre el verde y el granate. Su sabor es intenso, entre dulce y amargo, y por eso no conviene condimentarla con vinagres fuertes, porque disminuirán este característico sabor. Ambas son un excelente acompañamiento para las carnes y en el caso de la hoja de roble, especialmente para las aves o el carpaccio.
Existe un gran número de vegetales crudos que pueden incluirse en estas mezclas como calabacín en dados, trozos de espárragos, remolacha cortada en juliana, coliflor en manojos pequeños,etc.
Una combinación es la formada por espinacas frescas, mango y nueces o, si se prefiere, las espinacas frescas con champiñones crudos, frutos secos y queso. Estos platos también admiten diferentes hierbas, que aportan su toque aromático.
Las pasas son un acompañante frecuente y lo mismo ocurre con el maíz, otro clásico que, además de color, añade un sabor delicado a la mezcla.
Una alternativa es preparar una ensalada de verduras asadas, a base de calabacines, pimientos, cebollas y tomates. Se cortan en rodajas finas, se pasan por el horno y al sacar se añade queso feta cortado en tacos. Todo ello se condimenta con aceite de oliva, vinagre, albahaca fresca y un diente de ajo picado muy fino.
Aunque se asocien más con el invierno, las legumbres resultan deliciosas en ensalada, como las lentejas o las arveljas. Otra opción son los garbanzos a la hortelana, hervidos con cebolla y laurel y mezclados con espinacas, bacalao marinado, huevos duros, perejil, aceite, vinagre y sal. O, si se prefiere, la preparada a base arvejas cocidas, tomates, pimiento, huevo cocido, cebolla y aceitunas.
Aderezos, a elegir
A la hora de condimentar las ensaladas, existe una amplia gama de aceites de oliva y vinagres a los que se pueden añadir hierbas aromáticas.
Pero las opciones van mucho más allá y se encuentran aderezos como el limón, que se emplea con frecuencia para sustituir al vinagre, el jugo de coco, que se comercializa envasado como el jugo de naranja o el jugo de ananá que aporta un toque exótico o la salsa de yogurt, especialmente indicada para ensaladas o verduras crudas.
Prepararla es muy fácil, tan sólo necesita un yogurt, el jugo de un limón, dos cucharadas de aceite de oliva, una de mostaza, perejil picado, sal y pimienta, todo batido hasta obtener una salsa homogénea.